Y seguimos divagando...
Hace poco me quede divagando ante los extraños comentarios emitidos por algunos extraños individuos en un extraño lugar.
Uno de ellos afirmaba que desde su punto de vista, el universo existía sólo por él, que todo el pasado nunca existió, sino que se formó para dar sentido a su vida y que cuando muriera el futuro moriría con él.
Otro por el contrario, aseguraba que la humanidad era tan sólo un típico accidente en un universo en movimiento. Que en la escala del tiempo astronómico seriamos algo menos que una infección orgánica que afectó a un pequeño astro sin importancia.
Algún otro generalizaba en lo anterior y afirmaba que el surgimiento de vida en el universo no constituía nada importante para este, ya que ante el límite de la velocidad de la luz las distancias eran infranqueables y siempre existiría algún cataclismo que barriera con todo lo existente.
Otro más argumentaba que el límite de la velocidad de la luz era sólo debido a nuestra "infancia" tecnológica y otro le argüía que esos eran sueños de fantasía puesto que no se trataba de lograrlo, sino de encontrar algo que lo contradijera y eso no había sucedido.
El primero regresaba nuevamente al punto de que el universo formado para él no incluía más que lo que podía observarse en ese momento, siendo interpelado por otro que decía que en ese mismo supuesto cualquier cosa extraña sería también lo norma, pues ¿quién era el que ponía los límites?
Finalmente entró el tema esotérico, en el que los que heredaron sus religiones daban por sentado un orden preestablecido y los que por la razón que fuese entraron a alguna nueva creencia, recitaban oraciones completas y las acompañaban de razones y verdades según ellos irrefutables. Los que no aceptaban teología alguna en sus propuestas simplemente desechaban los comentarios y regresaban a las discusiones anteriores.
Mientras allí me encontraba, no pude menos que aceptar que nuevamente estaba presenciando otro de esos encuentros humanos, en donde lo que pocas veces faltan son los argumentos... y que aunque los hechos en que se soportan son tan endebles, son defendidos con el rigor de la terquedad y el no querer aceptar que otro cualquiera nos supere intelectualmente.
Lo más probable es que casi todo lo dicho tenga algo de verdad, algo de falsedad y mucho de imaginación. Cosas que sólo pueden permitirse los seres vivos dotados de inteligencia.
En fin... ¿en dónde estarán almacenadas las primeras discusiones de nuestra especie? ¿Las grandes batallas filosóficas de lo Griegos o los argumentos vertidos en los cafés parisinos ante la inminente caída de la monarquía? Sería una pena que todo esto se hubiera desvanecido en la niebla de los tiempos... que el tiempo avance inmisericorde respetando sólo fugazmente el presente.
No es tan malo ser humano después de todo... realmente no es tan malo...
